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  • The New York Times

    Hasta qué punto está incrustada la cosmovisión de Trump en los republicanos estatales y locales

    En el condado de Cleveland, Oklahoma, el presidente del Partido Republicano local se preguntó abiertamente “por qué la violencia es inaceptable”, justo unas horas antes de que una turba asaltara el Capitolio de Estados Unidos la semana pasada. “¿Qué diablos creen que fue la revolución estadounidense?”, publicó en Facebook. “¿Un juego a las escondidillas?”. Dos días después, el presidente del Partido Republicano del condado de Nye en Nevada publicó en el sitio web del comité local una carta llena de teorías conspirativas, en la que acusaba al vicepresidente Mike Pence de traición y calificaba el disturbio como “un evento escenificado con el propósito de echarles la culpa a los partidarios de Trump”. También esta semana, en Virginia, Amanda Chase, senadora estatal republicana durante dos periodos que contiende para la gubernatura, sostuvo que el 20 de enero tal vez se le vuelva a tomar juramento al presidente Donald Trump para un segundo periodo y que los republicanos que obstruyeron ese “plan alternativo” serían castigados por los partidarios del presidente. “Ahí tienen a Mitch McConnell traicionando al Partido Republicano”, dijo en una entrevista Chase, quien la semana pasada fue oradora en la manifestación de Washington. “La insurrección es en realidad el Estado profundo donde los políticos trabajan en contra del pueblo para derrocar a nuestro gobierno”. Mientras Trump está a punto de salir de la Casa Blanca y enfrentar un segundo juicio político en el Senado, sus ideas siguen ejerciendo una atracción gravitacional en los círculos republicanos de todo el país. Aunque un grupo de congresistas republicanos rompieron con el presidente en el último momento, las mentiras, el nacionalismo blanco y las teorías conspirativas sin fundamentos que propagó durante cuatro años se han arraigado en las bases del partido y han sido adoptadas por activistas, dirigentes locales y funcionarios electos. Entrevistas con más de 40 dirigentes republicanos locales y estatales realizadas después del asalto al Capitolio demuestran que un flanco enérgico del partido mantiene una devoción casi religiosa hacia el presidente, y que estos partidarios no lo consideraban responsable de la violencia de la turba la semana pasada. El rechazo que muestran algunos republicanos solo ha fortalecido el apoyo de sus partidarios. Además, pese a que algunos dirigentes y estrategas republicanos anhelan deshacerse de estos seguidores por considerarlos un elemento marginal de su partido, muchos de ellos siguen teniendo mucha influencia a nivel local y estatal. Estos funcionarios locales no solo son el canal entre los electores y los republicanos a nivel federal, sino que también actúan como la siguiente generación de funcionarios electos de alto nivel del partido y, en caso de llegar a Washington, se entregarían al trumpismo. Es probable que el constante apoyo al presidente preserve su influencia mucho tiempo después de que haya dejado el cargo. Eso podría dificultar la capacidad del partido de unificarse y reconfigurar su agenda para volver a atraer a los electores suburbanos moderados cuya participación es determinante para ganar los estados en disputa y las elecciones presidenciales. Al mismo tiempo, al distanciarse del presidente, el partido podría perder a sus seguidores: millones de nuevos electores de la clase obrera que ayudaron a Trump a obtener más votos que cualquier otro candidato republicano a la presidencia en la historia. “La prioridad número uno es conservar a los electores de Trump”, señaló Harmeer Shillon, integrante del Comité Nacional Republicano de California. “No hay un camino rápido para hacerlo, no se puede virar en una dirección diferente. Los electores están esperando continuidad en el partido y que siga el mismo rumbo”. Una encuesta de Axios-Ipsos publicada el jueves mostró que una mayoría de republicanos apoyan el comportamiento del presidente a últimas fechas y afirman que él debería ser el candidato republicano en 2024. Algunos del ala de Trump ya están amenazando con impugnar a los republicanos que, según ellos, no son lo suficientemente leales al presidente y con rechazar de manera férrea a cualquier republicano que trabaje con el nuevo gobierno de Biden. Ahora que Trump ha sido expulsado de las principales plataformas de redes sociales, se están metiendo a los medios de comunicación de derecha y están esperando la aparición de nuevas plataformas de redes sociales conservadoras que, según muchas personas, se están desarrollando. “En definitiva, el partido está con Trump”, señaló Debbie Dooley, una activista conservadora de Georgia. “Veo mucha ira, pero está llena de matices. Hay personas que están más enojadas con los republicanos que le dieron la espalda a Trump que con los demócratas”. Eso fue evidente poco después de que diez republicanos se sumaron a los demócratas para apoyar la moción de juicio político el miércoles. A unas horas de las votaciones, Drew McKissick, presidente del Partido Republicano de Carolina del Sur, lanzó una declaración que atacaba al representante republicano de su estado, Tom Rice, quien había apoyado la moción. “Estamos en total desacuerdo con esta farsa y me quedo corto al decir que estoy completamente decepcionado del congresista Tom Rice”, comentó McKissick. Varios republicanos de la Cámara Baja también exigieron que la representante por Wyoming, Liz Cheney, una voz de gran resonancia en favor del juicio político, dejara su puesto de liderazgo en el comité del partido. Durante años, los opositores de Trump sostuvieron que perdería su influencia en el partido después de algún acontecimiento demoledor que sacudiera al país, como disturbios o violencia. La irrupción al Capitolio la semana pasada parece haber brindado esa oportunidad a los republicanos que desean volver a enfocar al partido en torno a las políticas de Trump, y renunciar al discurso polarizador y a las acciones divisorias que caracterizaron sus cuatro años en el cargo. “Creo que en este mundo hay mucha cabida para el Partido Republicano”, señaló Juliana Bergeron, integrante del Comité Nacional Republicano de Nueva Hampshire. “No sé muy bien si haya cabida para el Partido Republicano de Donald Trump”. No obstante, para muchos funcionarios de las bases, el episodio en el Capitolio no fue el punto de inflexión que algunos republicanos de Washington pensaron que sería. “No, Trump no tiene culpa alguna, pero los demócratas sin duda la tienen, junto con todos los republicanos que los apoyan”, comentó Billy Long, presidente del Partido Republicano en el condado de Bayfield, Wisconsin, quien afirmó que está planeando salirse del Partido Republicano para formar un tercer partido en el que Trump sea el centro. “El movimiento de Trump no ha terminado; como lo dijo él mismo, apenas estamos comenzando”. Los electores republicanos, en gran medida, también han hecho una distinción tajante entre el presidente y quienes asaltaron el Capitolio y, según una encuesta publicada esta semana por la Universidad Quinnipiac, el 80 por ciento dice que no responsabiliza del disturbio a Trump, y el 73 por ciento afirma que el mandatario está defendiendo la democracia. Incluso en los estados demócratas, los dirigentes republicanos siguen enfrentando la política de agravios de Trump. En el Senado estatal de Nueva Jersey, los republicanos estuvieron divididos en una resolución que culpaba a Trump de incitar a la multitud que atacó el Capitolio. La mayoría de los republicanos decidieron abstenerse, y muchos usaron su tiempo en el pleno para tratar de trasladar el debate a las manifestaciones del verano contra la injusticia racial, por lo que el presidente del Senado tuvo que llamarles la atención por desviarse del tema. Aun cuando Trump desapareciera de la vida política, sin su megáfono en las redes sociales ni su tribuna, sus partidarios afirman que su mensaje se seguirá difundiendo, gracias a un partido reconfigurado a su imagen y un fuerte apoyo estructural en todos los niveles. Desde el triunfo de Trump en 2016, han cambiado 91 de los 168 puestos del Comité Nacional Republicano, y prácticamente todos los recién llegados fueron electos por los partidos estatales alineados con Trump. El mandatario recibió elogios generalizados en una reunión nacional del partido celebrada dos días después del ataque y lo recibieron con un aplauso cuando convocó a un desayuno. Ya se están trazando las líneas de batalla entre los partidarios de Trump y quienes quisieran dejar atrás al presidente. Con el respaldo de Trump, en varios estados ya están en marcha iniciativas para preparar a candidatos que disputen los cargos de los republicanos titulares en las elecciones primarias. En Georgia, los posibles candidatos de las primarias están hablando con activistas conservadores acerca de disputarle el cargo al gobernador, al vicegobernador y al secretario de Estado republicanos. Otros objetivos podrían incluir al gobernador de Ohio, Mike DeWine, y a los senadores Lisa Murkowski, de Alaska, y John Thune, de Dakota del Sur. El ataque de la semana pasada al Capitolio ha trazado una línea todavía más clara que divide al partido. Legisladores estatales de más de una docena de estados asistieron a la manifestación, y al menos uno enfrenta acusaciones penales por ser parte de la turba que asaltó el Capitolio. Meshawn Maddock, una activista que está lista para ser la copresidenta entrante del Partido Republicano de Míchigan, ayudó a organizar los traslados en autobús de los partidarios de su estado para que fueran al Capitolio. En los días posteriores a los hechos violentos, se sumó a un grupo en internet de conservadores en el que algunos participantes hablaron abiertamente de guerra civil y de ley marcial. Muchas personas siguen justificando su participación en ese evento. “Quienes controlan el Congreso hoy en día miran con desprecio a muchos habitantes del país. Trump nunca lo ha hecho”, afirmó el representante por Alaska, David Eastman, quien estuvo presente en la manifestación. “Yo, al igual que cerca de un millón de otros estadounidenses, estuve feliz de viajar a Washington D. C. para oír hablar al presidente y agradecerle sus cuatro años en el cargo. Quienes conforman la clase gobernante actual nunca entenderán realmente por qué”. This article originally appeared in The New York Times. © 2021 The New York Times Company

  • The New York Times

    Piden a Facebook y Twitter que sean equitativos con acciones por mensajes de odio

    Facebook y Twitter expulsaron al presidente Donald Trump de sus plataformas esto enfureció a grupos y activistas de derechos humanos, quienes piden que apliquen sus políticas de manera equitativa.

  • The New York Times

    Ofrecen dinero y regalos a empleados para que se vacunen contra el coronavirus

    Nerviosos por recibir una nueva vacuna y marcados por un historial de maltratos, muchos trabajadores en hospitales y hogares de ancianos se están resistiendo a vacunarse.

  • The New York Times

    Duelo de trinos: la batalla por el campeonato de pájaros cantores de Surinam

    Las competencias de aves cantoras, un pasatiempo más cercano a la meditación que a un deporte de alto rendimiento, son importantes en Surinam. Triunfar requiere de años de entrenamiento y un aprecio por la lentitud. PARAMARIBO, Surinam— Todos los domingos apenas amanece, cuando gran parte de la ciudad todavía duerme, un grupo de hombres se reúnen en el pasto crecido de un parque público en un barrio calmado de la capital de Surinam, el país más pequeño de Suramérica. Se juntan y callan. Llevan jaulas y dentro de cada una, un ave cantora: un picolete, un rowti, un semillero piquigrande, que en el país se conoce con el nombre mucho más musical de twa-twa. Durante las siguientes horas, los hombres se inclinan, silenciosos y concentrados y escuchan a los pájaros, mientras los jueces toman nota de la duración de las ráfagas de canto y califican la actuación de cada cantante en una pizarra. La audiencia está absorta, sin embargo, los entrenadores acogen las victorias y las derrotas con la misma cortesía silenciosa que ha caracterizado la mañana. Las competencias de canto de aves, una suerte de Batalla de las Bandas entre aves tropicales adiestradas, son una obsesión nacional en Surinam. Es un pasatiempo más parecido a la meditación que a los deportes adrenalínicos que encienden pasiones en otros países, pero detrás hay años de entrenamiento, miles de dólares en inversiones y una comunidad muy estrecha que, en silencio, se resiste al ritmo del mundo moderno. “A algunas personas les gusta el futbol o el basquetbol”, dijo Derick Watson, un oficial de policía que en sus días libres fuma puros y ayuda a organizar las competencias. “Este es nuestro deporte. Es un modo de vida”. Las aves son las mascotas más populares de Surinam, un país de medio millón de habitantes situado en la esquina atlántica de Suramérica, donde una inmaculada selva tropical alberga uno de los ecosistemas más diversos del planeta. No es inusual ver jaulas con loros y otras aves tropicales en las cafeterías y mercados del país e incluso en los buses del transporte público. El campeonato anual de canto de aves, que culmina en las eliminatorias que se emiten en cadena nacional cada diciembre, atrae a un centenar de competidores que se enfrentan por los trofeos y un momento de gloria nacional. Hace unos años, en 2016, el plácido deporte tuvo un fugaz encuentro con la fama internacional cuando el boxeador estadounidense Mike Tyson hizo una visita sorpresa a Surinam y llevó su propia ave. Hizo boxeo de sombra con el público, pero fue derrotado por un cuidador de aves local. En Surinam, los pájaros más exitosos, con vigor reconocido, se venden hasta por 15.000 dólares, una fortuna para un agricultor pobre en la excolonia holandesa que se independizó en 1975. Pero parte del atractivo del deporte es que, de entrada, es accesible a todo el mundo y cualquiera puede encontrar aves jóvenes sin entrenar por apenas unos dólares en las tiendas de mascotas. “Es una tradición”, dijo Arun Jaimsi, un dueño surinamés de una tienda de animales y uno de los campeones de la competencia del año pasado. “Crecimos con ella”. “Cuando mi padre me dio dinero para comprar una bicicleta, fui y me compré un pájaro”, dijo Jalimsi. Contó que su familia tenía unas 200 aves cantoras en sus casas y que le relajaba escuchar los constantes píos, trinos y gorjeos. Su esposa, dijo, no está tan de acuerdo. Entrenar a un pájaro cantor requiere experiencia así como mucha paciencia y perseverancia. Para aumentar la resistencia del canto de las aves, los aficionados pasan años estimulándolas con interacciones, regulando sus dietas y acercándolas a compañeros machos o hembras según intrincadas estrategias de entrenamiento diseñadas para incitar los comportamientos de cortejo o competencia de cada ejemplar. “Los observas constantemente en casa, observas su comportamiento”, dijo Watson, el policía. Es una labor meticulosa y repetitiva,pero también una inversión a largo plazo. Algunas aves llegan a vivir hasta 30 años, una carrera que supera con creces a la de la mayoría de los atletas profesionales. Surinam es un país diverso, herencia del sistema colonial holandés que trajo a personas en condición de esclavitud y trabajadores forzados de todo el mundo para trabajar en las plantaciones azucareras, cafetaleras y bananeras. La competencia de pájaros cantores es un reflejo de esa diversidad. Los dueños de aves de ascendencia africana, india, china e indonesia —los principales grupos étnicos de Surinam— se mezclan en los campos de competencia. Un concursante llegó con las jaulas atadas en una motoneta diminuta y destartalada. Otro llegó en una lustrosa Hummer. Los aficionados apoyan a distintos partidos políticos y a menudo viven en barrios separados y definidos por sus grupos étnicos. Las décadas tras la independencia del país han sido turbulentas. El país ha pasado por una guerra civil, asesinatos políticos y crisis económicas. El presidente anterior fue condenado por asesinato cuando estaba en el cargo. El actual vicepresidente es un ladrón de bancos convicto que enfrenta acusaciones de narcotráfico en el extranjero. Sin embargo, las diferencias políticas, raciales y de clase que han creado confrontaciones en otros escenarios no intervienen en la cortesía de la comunidad de dueños de pájaros cantores. “Todos son amigos cuando vienen aquí”, dijo Marcel Oostburg, un aficionado a las aves y alto funcionario del Partido Nacional Democrático de Surinam, que dominó el país durante décadas antes de perder el poder en la tensa elección del año pasado. “Aquí nunca hablamos de política”. En las estrechas calles de la capital, Paramaribo, la vida transcurre sin prisa entre las cabañitas en gentil decadencia que dejaron los holandeses y los canales cenagosos de paso lento. Aquí no se escucha el barullo, los bocinazos ni la música que invade a las grandes ciudades suramericanas. Las oficinas de Paramaribo se vacían a las tres de la tarde. El idioma holandés que se habla en Surinam y su composición étnica han separado al país del resto del continente y su gente no se identifica por completo con sus vecinos suramericanos o caribeños. Para la mayoría, la gran conexión extranjera es con los Países Bajos, una antigua y alejada potencia colonial que ahora es donde viven casi tantos surinameses como en Surinam mismo. Acudir a las competencias semanales de canto de pájaros, que empiezan a las 7 de la mañana, antes de que el calor tropical del día atenace a la ciudad, es desconectarse de las preocupaciones de la vida diaria. Cada competencia dura de 10 a 15 minutos, según el tipo de ave. Durante este tiempo los participantes deben aislarse de las distracciones y escuchar muy de cerca para captar los matices del trinar. No hay dispositivos a la vista, no hay acción observable. Los pájaros apenas se mueven. Durante horas, los cuidadores solo se enfocan en el canto, en su belleza y complejidad. Cuando termina el concurso, no hay estallidos de júbilo resonante ni cuchicheos sobre la imparcialidad del juez. Pero las sonrisas de los dueños victoriosos proyectan un orgullo que cualquier campeón reconocería. “Es la onda, por eso vengo cada fin de semana”, dijo Oostburg, el político. This article originally appeared in The New York Times. © 2021 The New York Times Company

  • The New York Times

    Veamos qué incluye el plan de estímulo de 1,9 billones de dólares de Biden

    El jueves, el gobierno entrante de Joe Biden dio a conocer un plan de estímulo de 1,9 billones de dólares que ofrece una lista de medidas de gasto ideales destinadas a ayudar tanto a la gente como a la economía a recuperarse de la pandemia del coronavirus, que incluye tanto ayuda estatal y local y prestaciones por desempleo más generosas como vacunaciones masivas. A continuación, repasamos algunas de las disposiciones más importantes, cómo funcionarían y lo que podrían significar para la economía estadounidense mientras lucha a través de un invierno de aumento de casos de coronavirus, así como cierres parciales estatales y locales. Pongamos la cifra del encabezado en contexto. Esa cifra de 1,9 billones de dólares es mucho dinero, por decir lo menos. El Congreso aprobó un programa de ayuda de 900.000 millones de dólares en diciembre y su paquete en marzo fue también de unos 2 billones. A modo de comparación, el paquete de gastos para la gran crisis financiera —la Ley de reinversión y recuperación de Estados Unidos de 2009— alcanzó alrededor de 800.000 millones de dólares. El gobierno tiene en mente cheques por 1400 dólares. El presidente electo Joe Biden está tratando de cumplir la promesa de los demócratas de enviar más dinero a los hogares en forma de cheques únicos. Su propuesta enviaría 1400 dólares por persona para aquellos que están por debajo de ciertos umbrales de ingresos, para completar los 600 dólares de los cheques que fueron parte del paquete de ayuda de diciembre. También quiere un suplemento de seguro de desempleo de 400 dólares a la semana. Biden le está pidiendo al Congreso que extienda los programas de seguro del desempleo de emergencia hasta fines de septiembre —los cuales expiran a mediados de marzo— mientras que proporciona “un suplemento de seguro de desempleo de 400 dólares por semana para ayudar a los trabajadores más afectados”. Esa cantidad es más alta que la que los legisladores incluyeron en el estímulo de diciembre, que proporcionó un suplemento de 300 dólares durante 11 semanas, pero es menor que el beneficio semanal de 600 dólares incluido en el primer paquete en marzo. Las escuelas podrían recibir dinero para reabrir. El gobierno dice que quiere “invertir en lo necesario para cumplir la meta del presidente electo de reabrir con seguridad la mayoría” de las escuelas desde los kínderes hasta el octavo grado dentro de los primeros cien días de Biden en el cargo. Los funcionarios del gobierno sugieren 170.000 millones de dólares para las escuelas, complementados con fondos adicionales estatales y locales. Alrededor de 130.000 millones de dólares de eso se destinarían a la reapertura, mientras que gran parte del resto del dinero se destinaría a ayudar a las universidades a hacer frente al cambio a la educación a distancia y a otros problemas relacionados con la pandemia. El salario mínimo podría aumentar. Después de mantenerse estable en 7,25 dólares durante más de un decenio, el salario mínimo federal aumentaría a 15 dólares por hora conforme a la propuesta, lo que también pondría fin al salario mínimo y al salario submínimo de las personas con discapacidad. Muchos estados y localidades ya han aumentado sus propios pisos salariales. No se sabe con claridad cuan rápido se introduciría el salario más alto. Las investigaciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso en 2019 sugirieron que el aumento del salario a 15 dólares a nivel nacional podría aumentar los ingresos de decenas de millones de trabajadores, aunque podría tener algún costo para los puestos de trabajo, tal vez 1,3 millones de personas se quedarían sin trabajo, en parte porque los empleadores reducirían la nómina. Los estados y las localidades podrían obtener ayuda. El plan de ayuda asignaría miles de millones en subvenciones y programas de préstamos para pequeñas empresas (no está del todo claro cómo funcionarán) y 350.000 millones de dólares en fondos de emergencia para los gobiernos estatales, locales y territoriales. Los gobiernos estatales y locales han visto disminuir sus ingresos en conjunto menos de lo que se había previsto, pero han recibido un golpe financiero desigual a causa de la pandemia. Han reducido significativamente las nóminas, lo cual es preocupante porque emplean a alrededor del 13 por ciento de los trabajadores de Estados Unidos. Las medidas de salud pública son lo primero. Biden está solicitando 160.000 millones de dólares en fondos para un programa nacional de vacunación, más pruebas, un programa de empleos en salud pública y otras medidas destinadas a combatir el virus, según el resumen del gobierno. El plan invertiría 20.000 millones de dólares en un programa nacional de vacunación "en asociación con estados, localidades, tribus y territorios" y trataría de asegurarse de que las personas puedan recibir vacunas de manera gratuita e independiente de su estatus migratorio. Unos 50.000 millones de dólares se destinarían a mejorar las pruebas y 40.000 millones de dólares se asignarían para apuntalar los equipos y suministros de protección, a desplegar personal de respuesta a emergencias y a mejorar la fabricación de suministros. El plan expandiría los permisos con goce de sueldo. Biden renovaría las disposiciones relativas a los permisos con goce de sueldo que no se prorrogaron como parte del paquete de diciembre y eliminaría al mismo tiempo las exenciones para los empleadores grandes y pequeños. El plan otorgaría catorce semanas de licencia médica y por motivos familiares con goce de sueldo para los cuidadores que se enfrentan a escuelas o centros de atención cerrados, al mismo tiempo que proporcionaría una prestación de permiso con goce de sueldo por 1400 dólares para los trabajadores que reunieran los requisitos. Los gobiernos estatales y locales y los empleadores con menos de 500 empleados serían reembolsados por los costos a través de un crédito fiscal reembolsable. Las disposiciones de permiso por emergencia durarían hasta fines de septiembre. Los padres recibirían asistencia financiera. El plan aumentaría de manera temporal el tamaño de los créditos fiscales para más familias y los haría “reembolsables”, lo cual significa que la gente podría obtener efectivo incluso si no gana lo suficiente para deber impuestos sobre la renta. Conforme al crédito fiscal ampliado para el cuidado de los niños, las familias con niños de hasta 13 años podrían recibir hasta 4000 dólares en total por un hijo u 8000 dólares por dos o más niños. Las familias con ingresos por debajo de los 125.000 dólares al año recibirían el crédito completo, mientras que las que ganen hasta 400.000 dólares recibirían un crédito parcial. This article originally appeared in The New York Times. © 2021 The New York Times Company

  • The New York Times

    ¿Los directores espirituales realmente pueden ayudarte?

    La primavera pasada, tras divorciarse, Qadeera Ingram necesitaba hablar con alguien. En particular, quería hablar sobre espiritualidad y el panorama más amplio de su vida. Aunque Ingram, una contratista gubernamental de 33 años de edad en Goose Creek, Carolina del Sur, es cristiana, no es miembro de una iglesia. Así que contrató a Susan Pannier-Cass, una directora espiritual y ministra ordenada, para hablar sobre lo que estaba viviendo, lo cual incluía criar a su hijo de 6 años durante una pandemia en una época de agitación generalizada. En algunas de sus sesiones virtuales, Ingram habló sobre sus sueños, y Pannier-Cass le ayudó a analizarlos. En otras, Ingram reflexionó sobre los elementos del mundo natural y cómo la hacían sentir más cerca de Dios. Pannier-Cass la motivó a “salir de casa” y quitarse los zapatos, relató Ingram, “poner los pies en la tierra y reconectar con mi centro y con lo que me trae paz”. Los compañeros espirituales, también conocidos como directores espirituales, son guías cuyo propósito es escuchar con suma atención a sus clientes y ayudarlos a explorar su espiritualidad, por lo general sin pertenecer a una iglesia específica. Lo que ofrecen no es terapia; según Spiritual Directors International, una organización sin fines de lucro en Bellevue, Washington, el objetivo de reunirse con un compañero espiritual es tomar un “paso significativo para ayudarte a encontrar tu plenitud y equilibrio en la vida, además de un sentido de conexión con aquella fuerza que podría llamarse Dios, Alá, el Universo, el Ser, aquello que nos conecta a todos”. La práctica tiene raíces en muchos credos, sobre todo en la vertiente jesuita del catolicismo, pero los directores espirituales contemporáneos provienen de una variedad de religiones. “La mayoría de las personas recurren a la dirección espiritual en busca del significado de todo, como sea que ellos lo definan. Nosotros no lo definimos por ellos”, explicó Seifu Anil Singh-Molares , monje budista zen y director ejecutivo de Spiritual Directors International. (Aclaró que, aunque el término más familiar es dirección espiritual, él prefiere “acompañamiento espiritual” porque es más inclusivo). “Nosotros te ofrecemos apoyo en la búsqueda de tu propio camino hacia Dios, si así lo describes, o Brahman, o Tao”. Espacio para explorar “Espiritual, pero no religioso”, es como se define el 27 por ciento de los estadounidenses, según una encuesta de 2017 del Centro de Investigaciones Pew. Sin embargo, en una encuesta de abril del mismo centro, una cuarta parte de los adultos estadounidenses informaron que su fe religiosa había aumentado por la pandemia. Para algunos de los que buscan una conexión espiritual, esto deriva en un método híbrido. Alissa Ballot, de 65 años, que también es clienta de Pannier-Cass y abogada jubilada de Chicago, ya era miembro de una sinagoga cuando se enteró del acompañamiento espiritual en un retiro. Comenta que ha llegado conocerse mejor mediante la escritura de poesía, una sugerencia de Pannier-Cass. Explica que la dirección espiritual la está ayudando a convertirse “en el yo que Dios tenía en mente cuando me creó”. Lucinda Clark, directora espiritual en Charlotte, Carolina del Nore, dijo que, en su experiencia, más clientes negros, incluidos miembros del clero, empezaron a recurrir a la dirección espiritual tras la muerte de George Floyd, y la ira y las protestas que se desataron a raíz de ese suceso. “Ese ha sido uno de los problemas principales”, dijo Clark, de 51 años. “‘¿Cómo puedo operar y trabajar en mi ministerio en un ambiente que me rechaza, a veces sin notarlo y a veces a propósito?’. Por lo tanto, algunas personas están viniendo porque se sienten heridas. No saben cómo salir adelante”. Clark, que completó un programa de dirección espiritual de tres años en el Charlotte Spirituality Center, se convirtió en directora espiritual después de lo que ella describe como “una noche obscura del alma” en la que se cuestionó ciertas ideologías de su iglesia. Llegó a la conclusión de que, si bien sus raíces son cristianas, hay muchos caminos para encontrar a Dios. A partir de ese momento, “simplemente supe que tenía que emprender ese camino con otras personas, acompañar a otras personas, para que no se sintieran solas”, relató. “Pensé: ‘No sé cómo se llame esto que debo hacer. Solo sé que debo hacerlo’”. Dice que, cuando descubrió la dirección espiritual en una búsqueda de internet, pensó: “¡Esto es lo que busco!”. En sus sesiones, a menudo plantea preguntas para ayudar a sus clientes a reflexionar sobre lo que están sintiendo, desde un día pesado en el trabajo hasta una desconexión en su relación con Dios. Los límites y fuera de ellos A diferencia de los terapeutas, los directores espirituales no son médicos clínicos con licencia. No se rigen por ninguna agencia. Además, Spiritual Directors International, una de las organizaciones más grandes dedicadas al acompañamiento espiritual, no ofrece ningún tipo de certificación independiente, así como tampoco lo hacen organizaciones más pequeñas como Spiritual Directors of Color Network. Las capacitaciones pueden variar dependiendo de la fe del practicante o sus preferencias de aprendizaje, pero existen programas de certificación por medio de organizaciones de dirección espiritual y ministerios sin fines de lucro, incluido el Instituto Shalem para la Formación Espiritual en Washington, D. C. Las directrices de Spiritual Directors International indican que los guías espirituales también deben tener directores que los guíen, así como mentores o colegas que los supervisen y den seguimiento a sus responsabilidades. Las tarifas para sesiones de dirección espiritual suelen manejarse en una escala variable, que puede ser de hasta 150 dólares por una sesión de 50 minutos. Algunos directores ofrecen servicios gratuitos para quienes no pueden costear el precio. La relación entre un compañero espiritual y su cliente es íntima, y al igual que en cualquier tipo de terapia, es importante que los directores espirituales respeten los límites. Algunos compañeros espirituales, entre ellos Pannier-Cass, tienen formación en trabajo social. Emily Malcoun , psicóloga clínica en Filadelfia que ha trabajado con un director espiritual, señaló que, si bien la terapia “puede proporcionar apoyo especializado para sanar síntomas de salud mental”, la dirección espiritual “se enfoca en tu relación con Dios o lo divino” a través de la oración o la reflexión. Hay quienes abogan por una mayor responsabilidad en la profesión. Andree Grafstein, directora espiritual de Avon, Connecticut, describió un incidente de acoso sexual por parte de un director hace unos 40 años en un artículo que ella publicó en el otoño pasado en Presence, una revista distribuida por Spiritual Directors International. “Espero que llegue el día en que la realidad del acoso sexual por parte de un director espiritual sea tan visible como se han vuelto otras formas de abuso sexual”, escribió. Desde que se publicó el artículo, Grafstein dijo que ha recibido correos electrónicos solidarios de otros directores espirituales. En particular le preocupa la necesidad de ofrecer orientación y apoyo a los directores espirituales que se enteran de que un cliente fue víctima de acoso o abuso sexual a manos de otro director. Los clientes pueden ser vulnerables, sobre todo porque, para algunos, el rechazo de una religión organizada o una comunidad religiosa previa es lo que los llevó a la dirección espiritual en primera instancia. Kristabeth Atwood en Burlington, Vermont, directora espiritual y exministra de la Iglesia Metodista Unida, se autodenomina pastora para las personas que no van a la iglesia. La mayoría de sus clientes “simplemente no se identifican con la idea de pertenecer a una comunidad religiosa tradicional o formal”, afirmó. This article originally appeared in The New York Times. © 2021 The New York Times Company

  • The New York Times

    Opinión: El mundo está desesperado por obtener más vacunas contra la COVID-19

    HACE DOS DÉCADAS, ESTADOS UNIDOS LANZÓ UN PROGRAMA PARA AYUDAR A SUMINISTRAR MEDICAMENTOS CONTRA EL VIH EN EL MUNDO. SE DEBERÍA ADOPTAR UN ENFOQUE SIMILAR PARA LA COVID-19. La pandemia de COVID-19 ha sido mal manejada durante meses. Ahora las vacunas están aquí, pero son escasas. La mayoría de los estadounidenses esperarán meses para vacunarse, y los países más pobres están luchando para encontrar alguna vacuna disponible. Hay otra manera. El presidente electo Joe Biden puede resolver la escasez de vacunas en Estados Unidos y en el mundo usando una estrategia inspirada en la que usó nuestro país para enfrentar la crisis del sida. Biden puede reunir los recursos del gobierno federal para fabricar suministros de vacunas adicionales y combinar ese movimiento con esfuerzos vigorosos para impulsar la distribución. Hace casi dos décadas, Anthony Fauci, que entonces llevaba casi veinte años como director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, ayudó a convencer al presidente George W. Bush para que estableciera el Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del SIDA (PEPFAR, por su sigla en inglés). El objetivo del PEPFAR, era asegurar que las personas de países con recursos limitados pudieran obtener medicamentos para tratar el VIH. PEPFAR ha recibido un apoyo bipartidista constante y está reconocido como una de las iniciativas de salud mundial más exitosas jamás implementadas, responsable de salvar un estimado de 18 millones de vidas hasta la fecha, según el gobierno de Estados Unidos. Biden puede ayudar a abordar el urgente desafío de salud mundial en la actualidad al establecer el Plan de Emergencia del Presidente para el Acceso y el Alivio en Materia de Vacunas (PEPVAR, por su sigla en inglés) y construir rápidamente instalaciones para fabricar vacunas y sus componentes a escala. La fabricación podría coordinarse utilizando un modelo similar al que usaron los laboratorios nacionales del Departamento de Energía, en el que una instalación de propiedad gubernamental es operada por una organización privada con experiencia en el sector pertinente. La promesa y la posibilidad del PEPVAR tienen su origen en el tipo de vacunas contra la COVID-19 que se distribuyen actualmente en Estados Unidos. Las vacunas Pfizer-BioNTech y Moderna utilizan material genético llamado ARNm, y su tecnología se basa en enseñar a las células humanas a fabricar proteínas que desencadenan una respuesta inmunitaria fuerte y protectora contra un virus u otro patógeno. Las otras candidatas principales a vacunas contra la COVID-19 utilizan diferentes tecnologías, como el adenovirus modificado y el coronavirus inactivado. La producción planificada de estas vacunas de ARNm altamente efectivas cubrirá a cerca de 1500 millones de personas en 2021. Los otros 6200 millones de personas en el mundo tendrán que depender de vacunas que utilicen otras tecnologías, que no han demostrado ser efectivas o carecen de estudios arbitrados sobre su seguridad y eficacia. Es posible hacer que las vacunas de ARNm estén más ampliamente disponibles. Son más fáciles y rápidas de fabricar que la mayoría de las demás tecnologías de vacunación. La insuficiencia del suministro se debe a la escasez de capacidad para fabricar y ensamblar componentes específicos de la vacuna. En lugar de depender de las cadenas de suministro de Pfizer y Moderna, que están al límite, Estados Unidos podría crear más capacidad de fabricación a través de asociaciones público-privadas. La vacuna Moderna es un candidato particularmente atractivo para el escalamiento rápido, ya que puede mantenerse a temperaturas normales de congelador y refrigerador, lo que facilita su almacenamiento y transporte. Si bien estos requisitos de almacenamiento pueden limitar su uso en algunos entornos, el aumento de los suministros de la vacuna Moderna podría contribuir en gran medida a satisfacer las necesidades urgentes. Y como fue desarrollada en asociación con los Institutos Nacionales de Salud, el gobierno podría aprovechar su relación existente con Moderna. De manera fundamental, añadir la capacidad de la fábrica propiedad del gobierno para producir vacunas de ARNm ayudaría a Estados Unidos a combatir otras pandemias después de que la crisis de COVID-19 haya terminado. El primer objetivo del PEPVAR debería ser apoyar la producción de suficientes dosis para vacunar a todo el mundo en un año. Se eestima que la creación de esa cantidad de dosis para una vacuna de ARNm como la de Moderna costaría menos de 4000 millones de dólares —eso es significativamente menos de lo que el gobierno estadounidense ya gasta cada día en el alivio para la COVID-19— con un costo de casi 2 dólares por dosis. Por supuesto, hacer las vacunas es solo el primer paso: PEPVAR también debe proporcionar a los países, incluido el nuestro, los recursos necesarios para distribuir y entregar las vacunas con gran urgencia. Después de todo, los virus no conocen fronteras. Proteger a los estadounidenses de la COVID-19 requiere proteger a todas las personas de la enfermedad. No superaremos la pandemia hasta que todos, en todo el mundo, puedan recibir vacunas altamente efectivas. Además, Estados Unidos puede ayudar al mundo con mayor rapidez esta vez. El PEPFAR fue lanzado siete años después de que los tratamientos efectivos contra el VIH estuvieran disponibles en los países ricos. Como dijo Bush sobre el PEPFAR en 2003: "Rara vez la historia ha ofrecido una mayor oportunidad de hacer tanto por tantas personas". Esa oportunidad está frente a nosotros de nuevo. This article originally appeared in The New York Times. © 2021 The New York Times Company

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    ¿Cambios en WhatsApp? Esto es lo que en realidad pasa con tus datos

    Explicamos los motivos tras la reacción negativa que causó que muchos usuarios abandonaran la aplicación. También te decimos qué es lo que realmente se ha modificado. En los últimos días hubo una reacción en contra de WhatsApp después de que la compañía publicó lo que parecen ser políticas de privacidad actualizadas. Permíteme intentar aclarar lo que pasó. Algunas personas piensan que WhatsApp obligará a los usuarios de la plataforma de mensajería a entregar sus datos personales a Facebook, que es el propietario de la misma. Eso no es del todo correcto. Las políticas de WhatsApp cambiaron de manera superficial y no de forma que se proporcionen más datos a Facebook. En resumidas cuentas, Facebook ya recoge mucha información de lo que la gente hace en WhatsApp. La confusión fue el resultado de la fallida comunicación de Facebook, la desconfianza en la empresa y las deficientes leyes de protección de datos de Estados Unidos. [Este artículo proviene del boletín en inglés On Tech. Puedes inscribirte y recibirlo los días de semana]. Esto es lo que cambió con WhatsApp, y lo que no: Facebook compró WhatsApp en 2014 y, desde 2016, casi todos los usuarios de la aplicación de mensajería han compartido (normalmente sin saberlo) información sobre su actividad con Facebook. Facebook conoce los números de teléfono que se utilizan, la frecuencia con la que se abre la aplicación, la resolución de la pantalla del dispositivo, la ubicación estimada a partir de la conexión a Internet y mucho más, como explicó mi colega Kashmir Hill hace cinco años. Facebook utiliza esta información para asegurarse de que WhatsApp funciona correctamente y para, por ejemplo, ayudar a una empresa de calzado a mostrarte un anuncio en Facebook. Facebook no puede mirar el contenido de los mensajes o de las llamadas telefónicas porque las comunicaciones de WhatsApp están codificadas. Facebook también dice que no mantiene registros sobre las personas con las que te contactas en WhatsApp, y que los contactos de WhatsApp no se comparten con Facebook. (Este artículo de Wired también es útil). WhatsApp tiene muchos aspectos positivos. Es fácil de usar y las comunicaciones en la aplicación son seguras. Pero sí, WhatsApp es Facebook, una empresa en la que muchos no confían. Existen alternativas, como Signal y Telegram, que han recibido un gran número de nuevos usuarios recientemente. El grupo de privacidad digital Electronic Frontier Foundation dice que Signal y WhatsApp son buenas opciones para la mayoría de las personas. The Wall Street Journal también reportó sobre las ventajas y desventajas de varias aplicaciones populares de mensajería. El motivo por el que WhatsApp notificó recientemente a los usuarios de la aplicación sobre las normas de privacidad revisadas es que Facebook intenta convertir a WhatsApp en un lugar para chatear con una aerolínea sobre la pérdida de un vuelo, buscar bolsos y pagar por cosas. Las políticas de WhatsApp han cambiado para reflejar la posibilidad de realizar transacciones comerciales que impliquen la mezcla de actividad entre las aplicaciones de Facebook: un bolso de mano que pusiste en WhatsApp podría aparecer más tarde en tu Instagram, por ejemplo. Lamentablemente, WhatsApp hizo una terrible labor al explicar las novedades de su política de privacidad. A mí y a Kash, periodista estrella de la privacidad de datos, nos costó una buena cantidad de reportería entenderlo. También quiero abordar las razones más profundas de los malentendidos con la aplicación. Primero, esto es un legado de la costumbre de Facebook de ser arrogante con nuestros datos personales y atrevida con la forma de usarlos (ya sea la misma compañía o sus socios). No es de extrañar que la gente asumiera que Facebook cambió las políticas de WhatsApp de manera truculenta. En segundo lugar, la gente ha comprendido que las políticas de privacidad son confusas y que realmente no tenemos poder para hacer que las empresas recopilen menos datos. “Este es el problema con la naturaleza de la ley de privacidad en Estados Unidos”, dijo Kash. “Mientras te digan que lo hacen en una política que probablemente no leas, pueden hacer lo que quieran”. Eso significa que los servicios digitales, entre ellos WhatsApp, nos dan una opción poco atractiva. O bien aceptamos renunciar al control sobre lo que sucede con nuestra información personal, o bien no utilizamos el servicio. Eso es todo. Otras confusiones sobre WhatsApp Otra falsa creencia que flota en torno a WhatsApp —y, de nuevo, es culpa de WhatsApp, no tuya— es que la plataforma acaba de eliminar una opción para que la gente se niegue a compartir sus datos de WhatsApp con Facebook. Esto no es del todo correcto. En efecto, cuando Facebook realizó cambios importantes en las políticas de privacidad de WhatsApp en 2016, hubo un breve momento en que se podía elegir. Las personas tenían la opción de marcar una casilla para ordenar a Facebook que no utilizase sus datos de WhatsApp con fines comerciales. Facebook seguiría recopilando los datos de los usuarios de WhatsApp, como ya he explicado, pero la empresa no utilizaría los datos para “mejorar sus anuncios y experiencias de producto”, como por ejemplo para sugerirte amigos. Pero esa opción en WhatsApp solo existió durante 30 días en 2016. Eso fue hace toda una vida en años digitales, y aproximadamente hace cuatro millones de escándalos de datos en Facebook. Para todos los que empezaron a utilizar WhatsApp después de 2016 —y eso es mucha gente— Facebook siempre ha recopilado mucha información sin darle a los usuarios la opción a rehusarse. “Mucha gente no lo sabía hasta ahora”, me dijo Gennie Gebhart de Electronic Frontier Foundation. Y, explicó, no somos nosotros los culpables. Entender lo que sucede con nuestros datos digitales parece requerir un entrenamiento avanzado en ciencias de la computación y una licenciatura en derecho. Y Facebook, una compañía con montones de dinero y un valor de acciones de más de 700.000 millones de dólares, no explicó o no pudo explicar lo que sucedía de una manera que la gente pudiera comprender. Shira Ovide escribe el boletín On Tech, una guía a los cambios que la tecnología provoca en nuestra vida y el mundo. @ShiraOvide This article originally appeared in The New York Times. © 2021 The New York Times Company

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    ¿Por qué se enjuicia a Trump ahora? Explicamos cómo será el segundo juicio político del presidente

    Cuando solo queda una semana de su mandato, la Cámara de Representantes aprobó otro juicio político contra el presidente Trump, pero probablemente dejará el cargo antes de ser juzgado en el Senado. Así es como funciona el proceso. WASHINGTON — El miércoles, la Cámara de Representantes acusó al presidente Trump por segunda vez, un hecho sin precedentes en la historia de Estados Unidos. Una semana después de que incitó a una multitud de simpatizantes que irrumpió en el Capitolio —mientras el Congreso se reunía para formalizar la victoria del presidente electo, Joseph Biden— se le acusó de “incitación a la insurrección”. Los demócratas actuaron rápidamente para acusar a Trump después del asalto que se produjo luego de que le dijo a sus partidarios, en un mitin cerca del National Mall, que marcharan hacia el Capitolio para intentar que los republicanos revocaran su derrota. Al menos cinco personas, incluido un oficial de la Policía del Capitolio, murieron durante el asedio o en las horas posteriores. Las deliberaciones se están realizando a una velocidad extraordinaria y pondrán a prueba los límites del proceso de juicio político, planteando preguntas nunca antes contempladas. Esto es lo que sabemos. El juicio político es una de las sanciones más graves de la Constitución El juicio político es una de las herramientas más importantes que la Constitución le otorga al Congreso para responsabilizar a los funcionarios gubernamentales, incluido el presidente, por incurrir en violaciones como mala conducta y abuso del poder. Los miembros de la Cámara de Representantes se encargan de determinar la posibilidad de acusar al presidente, el equivalente a la acusación de un caso penal, y los miembros del Senado dictaminan si lo destituyen, realizando un juicio en el que los senadores actúan como jurado. Según lo establece la Constitución, el proceso debe probar si el presidente ha cometido “traición, soborno u otros delitos graves y faltas”. En la Cámara solo se requiere una mayoría simple de legisladores para determinar que el presidente, en efecto, ha cometido delitos y faltas graves; pero en el Senado la votación debe alcanzar una mayoría de dos tercios. “Incitación a la insurrección” es la acusación contra Trump El artículo, redactado por los representantes David Cicilline por Rhode Island, Ted Lieu por California, Jamie Raskin por Maryland y Jerrold Nadler por Nueva York, acusa a Trump de “incitación a la insurrección” y dice que es culpable de “incitar a la violencia contra el gobierno” de Estados Unidos”. El artículo cita la campaña de una semana de Trump para desacreditar de manera falsa los resultados de las elecciones de noviembre y cita directamente el discurso que pronunció el día del asedio en el que les dijo a sus partidarios que fueran al Capitolio. “Si no peleas como el infierno”, dijo, “ya no vas a tener un país”. Los impulsores del proceso dicen que el juicio político vale la pena, a pesar de que a Trump solo le quedan unos días en el cargo Aunque la Cámara actuó con notable rapidez para acusar a Trump, el juicio del Senado para determinar su destitución no puede comenzar hasta el 19 de enero, su último día en el cargo. Eso significa que es casi seguro que cualquier condena no se completará sino hasta después de que abandone la Casa Blanca. Los demócratas han argumentado que la ofensa de Trump —usar su poder como líder y comandante en jefe de la nación para incitar a una insurrección contra el poder legislativo— es tan grave que debe abordarse, aunque solo queden unos pocos días de su mandato. Dejarlo impune, sostienen los demócratas, sentaría un peligroso precedente de impunidad para los futuros presidentes. Durante el debate, Steny H. Hoyer, representante demócrata por Maryland y líder de la mayoría, preguntó: “¿Queda poco tiempo?”. “Sí. Pero nunca es demasiado tarde para hacer lo correcto”. Los republicanos, muchos de los cuales votaron a favor de revocar los resultados electorales, han afirmado que realizar un proceso de juicio político en las postrimerías del mandato de Trump fomentará una división innecesaria y que el país debería superar el asalto de la semana pasada. Para Trump, la mayor consecuencia podría ser que lo inhabiliten para volver a ocupar un cargo público La condena en un juicio político no descalificaría automáticamente a Trump para postularse a un futuro cargo público. Pero, si el Senado lo condena, la Constitución permite una votación posterior para impedir que el funcionario ocupe “cualquier cargo de honor, confianza o lucro en Estados Unidos”. Esa votación solo requiere una mayoría simple de senadores. Esa posibilidad podría ser una perspectiva atractiva para los demócratas, y también para muchos republicanos que aspiran a la presidencia o que están convencidos de que eso es lo único que sacará a Trump de su partido. Se dice que Mitch McConnell, senador por Kentucky y líder republicano, comparte esta última opinión. Sin embargo, no hay ningún precedente sobre la inhabilitación de un presidente para un cargo futuro y el caso podría ser llevado ante la Corte Suprema. Lo más probable es que el juicio del Senado comience luego de que Biden se convierta en presidente Los demócratas, que controlan la Cámara porque son mayoría, pueden elegir cuándo enviar su propuesta de juicio político al Senado, momento en el que esa cámara tendría que actuar de inmediato para comenzar el proceso. Pero como la programación del Senado establece que la próxima sesión regular se efectuará el 19 de enero, aunque la Cámara enviara inmediatamente la propuesta al otro lado del Capitolio, se necesitaría un acuerdo entre los líderes republicanos y demócratas del Senado para abordarlo antes de esa fecha. El miércoles, McConnell dijo que no estaría de acuerdo en hacerlo, lo que significa que el procedimiento no podría continuar hasta el día previo a la toma de posesión de Biden. Como se necesita tiempo para que el Senado establezca las reglas para un juicio político, lo más probable es que el juicio comience después de que Biden sea presidente y los demócratas tengan el control operativo del Senado. El Senado estará ocupado con el juicio durante los primeros días de Biden en el cargo Cuando el Senado reciba el cargo de la acusación, deberá abordar el tema de inmediato porque los artículos de acusación conllevan la máxima urgencia. Según las reglas vigentes durante décadas, la acusación es el único tema que el Senado puede analizar mientras se realiza un juicio por lo que no se podrá trabajar en otros asuntos legislativos. Pero Biden le preguntó a McConnell si es posible alterar esa regla para permitir que el Senado realice el juicio político de Trump mientras se analizan a los nominados de su gabinete, y así las jornadas puedan dividirse entre ambos temas. McConnell le dijo a Biden que consultará con el parlamentario del Senado sobre esa posibilidad. Si eso no es posible, los demócratas de la Cámara de Representantes podrían optar por retener la propuesta para que Biden tenga tiempo de lograr la confirmación de su equipo antes de que comience el juicio. El Senado podría enjuiciar a Trump aunque haya dejado el cargo, sin embargo no hay precedentes de eso. Aparte de Trump, solo dos presidentes han sido enjuiciados: Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton en 1998, y ambos fueron absueltos y completaron sus mandatos en el cargo. Nicholas Fandos colaboró en este reportaje. Catie Edmondson es reportera en la oficina de Washington, y cubre el Congreso estadounidense. @CatieEdmondson This article originally appeared in The New York Times. © 2021 The New York Times Company

  • The New York Times

    Desempleadas optan por desnudarse: “tengo tanto dinero que ni sé cómo gastarlo”

    Entre los millones de estadounidenses desempleados, algunas personas buscan un sustento a través de la venta de fotos eróticas en la página OnlyFans.