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Vida sana

  • hola.com

    Esta es la mejor manera de comer sano y perder peso

    ¿Podemos comer de todo, sano y, además, adelgazar? ¡Sí! Y no solo eso, podemos disfrutar de lo que los alimentos que ponemos en nuestra mesa. Este es el mensaje de la mayoría de los nutricionistas, que insisten en explicarnos que la dieta saludable no es aburrida. Que comer sano no tiene por qué ser monótono. Que una cena ligera y nutritiva no tiene que ser siempre una ensalada. En definitiva, que podemos alimentarnos como haría un experto en nutrición, cocinar como uno de los mejores chefs y deleitarnos con deliciosos platos como si fuéramos niños. Así nos lo cuentan Luis A. Zamora y Alberto Herrera, que acaban de publicar el libro 'Comer bien es fácil si sabes cómo' (ed. Planeta) que han concedido una entrevista a ¡HOLA! para resolver las dudas más comunes en Nutrición y poner sobre la mesa algunos mitos sobre ciertos alimentos. - Leer también: Dieta para perder peso: menú semanal y trucos que no fallan ¿Podemos comer bien y disfrutar? ¡Podemos y debemos disfrutar comiendo bien! Comer es un placer, eso está claro… solo hay que observar a un recién nacido. Ese placer que experimenta y los sonidos que emite. Por lo general, esa sensación debería mantenerse durante toda la vida y cuando no es así, hay un problema. Una dieta o plan de alimentación que no consiga hacernos disfrutar tiene los días contados. Vamos a ser incapaces de mantener ese compromiso y terminaremos buscando atajos. Por eso nosotros defendemos en este libro la forma de disfrutar cuidándonos, de aprender sin un plan estricto de pesos o medidas… pero también olvidándonos de mitos y bulos que nos desvían del camino más saludable. ¿Y comer bien y cometer algún 'pecado'? ¡Aaay, la culpa! ¡Cuánto daño hace ese sentimiento! Por eso nosotros queremos quitar algo de lastre a la mochila que cada uno lleva… ¡que bastante pesa! Vamos a dejar claro que no hay pecados en la alimentación: los pecados forman parte de una nutrición basada en contar calorías, pero cuando haces un cambio de mentalidad y te sumas a nuestra forma de entender la comida pensando en los nutrientes que aporta, te cambia “el chip”. Desde ese momento, te das cuenta que hay alimentos que te aportan más nutrientes y son más interesantes que otros, por lo que los primeros tienes que comerlos más a menudo que los segundos. Así de sencillo. Pero un alimento, por definición, no es malo y mucho menos es “pecado” si sabemos cómo, cuándo y cuánto se debe comer para seguir una alimentación sana. - Leer también: Guía rápida para comer sano (sin morir en el intento) ¿Qué es, por tanto, comer sano? Esta duda te la podemos resolver rápidamente: comer sano es saber elegir los alimentos y preparaciones que aportan a nuestro cuerpo los nutrientes que necesita en cantidad y calidad. No hay una forma única de comer sano, pero sí una sola forma de nutrirnos. Para que nos entendamos; la cantidad diaria de calcio que necesitamos la podemos conseguir a través de los lácteos, o de otros alimentos que también son ricos en calcio como pescados o algunas verduras. Una cosa es el nutriente y otra los alimentos para obtenerlo. La clave está en saber elegir los alimentos para aportar los nutrientes que necesitamos. ¿Comer sano adelgaza? Siempre y cuando partamos de una situación en la que -de verdad- necesitemos perder grasa corporal. Si realmente nos sobra (o nos falta) algo y comemos de la forma correcta, nuestro cuerpo se colocará solo en un peso saludable y correcto. Cuando olvidamos esto y convertimos al “número de la báscula” en el principal objetivo, podemos cometer errores o hacer dietas desequilibradas porque lo que importa es bajar de número. Luego uno se debería preguntar ¿qué has perdido realmente? ¿Líquido, grasa, músculo? - Leer también: Así puedes entrenar tu cerebro para comer sano y adelgazar ¿Cuáles son los principales errores que cometemos entonces? Pensar en calorías, insistimos… Y cuando hacemos esto, clasificamos los alimentos de manera errónea. El mejor ejemplo lo tienes con los frutos secos: siempre hemos pensado que son alimentos a evitar porque son muy calóricos, pero, en verdad, son alimentos muy ricos desde el punto de vista nutricional y muy saciantes, por lo que incorporarlos en nuestra alimentación es todo un acierto. Al leer una etiqueta, por ejemplo, ¿nos la 'cuelan' a menudo? Depende de la etiqueta que mires. Si tuvieras que saber lo que pensamos realmente de ti ¿no esperarías a escuchar lo que decimos después de la entrevista, cuando salgas de la sala con tu grabadora? Pues con los alimentos pasa exactamente igual: ignora los grandes mensajes de los envases y fíjate en la letra pequeña. Si miramos la parte delantera del envase, que es la parte más ‘marketiniana’ del alimento, nos van a prometer y prometer muchas cosas tratando de llamar nuestra atención: “light”, “dietético”, “sin azúcares añadidos”, “sin grasas saturadas”, “ricos en…” Pero cuando miramos la trasera del envase, que es donde vienen los ingredientes, es cuando de verdad podemos juzgar si el alimento es interesante para incluirlo en nuestra cesta de la compra o no. Ese es -quizás- uno de los objetivos fundamentales del libro; despertar la capacidad crítica del lector para que él mismo tome sus propias decisiones, las mejores para su salud. Por ejemplo, que sea 'bio' o 'ecológico' no quiere decir que sea sano... Es que ‘bio’ o ‘eco’ son denominaciones que no tienen que ver nada con la salud… si acaso hablan de la salud de nuestro planeta; que también nos interesa, ojo, pero que no nos confundan. Los dos términos que has elegido hacen referencia a una forma concreta de producir los alimentos; en sintonía con la sostenibilidad medioambiental. Es decir, son más respetuosos con el medio ambiente, pero no por ello tienen más o mejores nutrientes. Con ellos tampoco te puedes relajar y debes mirar la etiqueta detenidamente, porque bajo estas etiquetas también se encuentran grandes ultraprocesados. - Leer también: Perder peso: dietas para adelgazar que sí son saludables Respecto a los hidratos de carbono, ¿cuáles son las confusiones más comunes? De los hidratos se ha dicho muchas cosas, pero fundamentalmente tenemos en la cabeza dos: que engordan y que son necesarios para el cerebro. Lo primero es totalmente falso, ya que, aunque son una fuente de energía muy limpia para el cuerpo, todo va a depender de la cantidad y la calidad de estos. Y respecto a lo segundo, hay un barullo de conceptos: hemos confundido “hidratos de carbono” con “glucosa”. De hecho, el cuerpo puede obtener glucosa tras la ingesta de hidratos de carbono, pero también de las grasas e incluso de las proteínas, por lo que no son directamente la fuente de energía del cerebro, aunque sí participan. A nosotros, el tema nos apasiona y nos parece totalmente necesario aprender a convivir con ellos, así que decidimos dedicarles todo un capítulo repleto de ejemplos para que el lector lo entendiese correctamente. ¿Y respecto a las grasas? Aquí –afortunadamente- sí ha habido una evolución: al principio pensábamos que cuantas menos, mejor. Luego empezamos a diferenciarlas y nos centramos en comer las mínimas grasas saturadas posibles… Y hoy en día ya sabemos que las grasas, aunque son el nutriente que más calorías aportan por gramo, son necesarias y existen grasas esenciales para nosotros como las omega-3 y omega-6. Además, hemos aprendido que no todas las grasas saturadas son iguales: no es lo mismo la grasa saturada que pueden aportar las carnes procesadas, que la que aportan los lácteos o algunas frutas como el coco. Por eso, una vez que dejas de perseguir calorías y buscas nutrientes de calidad, el siguiente paso lógico es pensar en esos alimentos que te los aporten directamente; identificarlos y comprarlos cada vez que visitemos el súper. Así es mucho más fácil aprender a comer. - Leer también: Hábitos que ayudan a adelgazar sin ponerse a dieta ¿Por qué las madres y abuelas se empeñan aún en decir que hay que comer carne por las proteínas? O sea, ¿podemos estar correctamente alimentados si comemos proteínas vegetales? Podemos y debemos comer más proteínas vegetales. De hecho, una buena forma de comenzar a cambiar nuestros hábitos es intentar que el 50% de las proteínas de nuestra dieta provengan del mundo de los vegetales, las legumbres o los frutos secos. ¿Qué es lo que pasa con madres, abuelas y con la sociedad española en general? Que aún arrastramos “estigmas nutricionales” (si nos permites la expresión) de la España de postguerra. Esa España en la que no todos podían comer carne todos los días y su consumo -prácticamente- quedaba reservado para las familias más adineradas que lo consideraban un alimento bueno y nutritivo. De ahí podría venir esa sensación que roza el mito de que “un día sin algo de carne es un día en el que no hemos comido bien”. Otro mito ¿por qué ya no vale la afirmación de 'una copa de vino al día para el corazón'? Ya nos gustaría caer mejor a los lectores, jajaja, pero… con el alcohol no se puede abrir la mano. Muchos estudios científicos ya han demostrado que la dosis “segura” de alcohol es cero, pero es cierto que hay cierta confusión al respecto, porque recientemente, se ha tratado de defender el consumo de vino o cerveza fijándonos en determinados componentes que contienen, como el resveratrol del vino, y obviando que, por muy bueno que sea este compuesto (que podemos obtener, por ejemplo, merendando unas uvas directamente), pues… viene acompañado de alcohol; una sustancia que no deja de tener efectos secundarios en la salud y el organismo. Por eso nunca un dietista-nutricionista va a recomendar el consumo de alcohol, por mucho que nos quieran convencer de lo maravillosos que son determinados componentes que contienen. Por último, ¿sigue siendo recomendable comer cinco veces al día? Se puede comer cinco veces al día, de la misma manera que se pueden comer 3 o 6. Cuando se valora si una dieta es adecuada o mejorable se debe hacer en global: Mirando el conjunto de alimentos que comemos durante el día, la semana, el mes… También es verdad que, en determinadas ocasiones -sobre todo con gente que arrastra problemas de ansiedad en la mesa; el llamado “hambre emocional”- se ha demostrado que funciona mejor realizar más comidas con menos cantidad, porque así llegan con menos hambre. De ahí puede venir la confusión. Pero esta no es una recomendación absolutista; se puede llevar una dieta totalmente correcta comiendo más o menos veces… si –como decimos en nuestro título- “sabes cómo”. - Leer también: Dietas: desmentimos diez mitos de la alimentación

  • Animal Gourmet

    Saca tu índice de masa corporal, la fórmula para saber tu peso ideal

    El índice de masa corporal es un factor que te dirá si estás en el peso adecuado o si necesitas ponerle más atención a tu alimentación.

  • BBC News Mundo

    Obesidad: semaglutide, el fármaco para la diabetes que puede revolucionar el tratamiento para las personas con gran sobrepeso

    Un ensayo con un fármaco existente utilizado para tratar la diabetes tipo 2 logró provocar un pérdida de un quinto del peso corporal en los participantes de un importante ensayo internacional.

  • The New York Times

    Opinión: Adiós al culto de SoulCycle

    DESDE LAS PERSONAS QUE SE SALTAN LA FILA DE LA VACUNA HASTA EL RACISMO DESCARADO, ALGUNAS REVELACIONES ESTÁN EXPONIENDO LA OSCURIDAD QUE ESCONDE EL FRENESÍ CULTURAL DE LA APTITUD FÍSICA. Durante años, me resistí a SoulCycle, la popular cadena de ciclismo en interiores. Mi última experiencia con el ciclismo en interiores había sido en la década de 1990, cuando lo llamábamos “spinning”, y mis recuerdos más vívidos eran los moretones causados por el asiento de la bicicleta y un instructor que parecía haber olvidado quitarse el disfraz de Halloween de Lance Armstrong. Sin embargo, en 2011, estaba demasiado embarazada para correr o bailar. Un día, una amiga que trabajaba en Soul, como lo llamaban los acólitos, me invitó. La clase parecía menos una mañana en el gimnasio y más una noche en la ciudad: la música potente, el movimiento sincronizado y la penumbra ofrecían una sensación de seguridad y la emoción de pertenecer a un grupo de gente guapa. La experiencia fue orquestada por la instructora, un título que no hace justicia a la radiante mujer que pronunciaba frases inspiradoras desde su propia bicicleta encima de un escenario iluminado por velas. No la conocía, pero, después de 45 minutos, quería abrazarla. Quizá quería ser ella. “Lo hiciste genial, Natalia”, me dijo. Agendé otra clase. El ritual se volvió embriagador. Pero el mismo ambiente que vuelve tan tentadoras estas experiencias puede tener un lado oscuro. Los populares instructores de SoulCycle han enfrentado acusaciones recientes de acoso sexual, racismo, gordofobia y misantropía en general. Los han acusado de obligar a los ciclistas a que les practiquen sexo oral, de llamar “tía Jemima” a una ciclista negra que llevaba un pañuelo en la cabeza y de lanzar fruta a los empleados en medio de un ataque de ira. La semana pasada, una de los instructores más famosos de SoulCycle cometió el pecado capital de la era COVID-19: saltarse la fila de la vacuna y publicarlo en Instagram, ya que afirmó que era elegible como una “educadora” que atendía la “salud y el bienestar” de su comunidad. (Se disculpó). El hecho de que las marcas fundadas en la “inspiración”, la “autenticidad” y el “bienestar” puedan fomentar un comportamiento tan poco saludable demuestra lo fácil que es explotar nuestro instinto de conferir positividad a la búsqueda de la salud y a las personas que nos ayudan a conseguirla. Estas acusaciones ponen bajo la lupa a la industria, desde Bikram Yoga (un carismático líder fue acusado de acoso sexual y violación) hastaCrossFit (el director ejecutivo fue acusado de acoso sexual y de hacer comentarios racistas). Al igual que muchas instituciones comunitarias —los Niños Exploradores, las iglesias, los campus universitarios—, los espacios donde nos reunimos para sudar pueden sancionar el abuso con tanta facilidad como la inspiración. Lo he visto de primera mano, como estudiante y profesora de clases grupales de aptitud física. A principios de la década de los 2000, encontré una clase de entrenamiento físico que suplantaba las destructivas charlas sobre dietas con afirmaciones de fuerza y valentía, y reforzaba lo que me gustaba del ejercicio, aunque no pudiera articularlo con palabras. Aunque hoy en día suena trillado, en 2005 se sentía como una liberación. Después de un año de recorrer la ciudad de Nueva York para tomar múltiples clases al día de su fundador, obtuve la certificación de líder. Mis alumnos me preguntaban por qué era tan positiva y yo les decía que, como me había quedado fuera del deporte, dar clases de aptitud física —o como decimos ahora: “bienestar”— me hacía sentir invencible. No obstante, esa cultura tan absorbente me hacía reflexionar de vez en cuando, como cuando una joven delgada y de ojos muy abiertos me dijo que había dejado su psicoterapia: mi clase era todo lo que necesitaba. Vi de primera mano la transformación del papel que desempeñaba el ejercicio en la vida estadounidense. Como me dijo un empresario del sector de la aptitud física, después del 11 de Septiembre, una nueva oleada de empresas de “fitness” empezó a vender el “entrenamiento como bienestar”, con lo que llevaron la salud holística de la cultura jipi a la cultura dominante. El ejercicio había pasado de ser una rutina puramente física que podía ocupar unas cuantas horas a la semana a una actividad que lo abarcaba todo. Instructores mucho más populares que yo eran sus vanguardistas. Se convirtió en un lugar común describir a estas figuras como “líderes de culto”: se convirtieron en terapeutas, iconos de la moda, DJs, expertos en nutrición, maestros espirituales y símbolos sexuales. La motivación exagerada (“A IMPOSIBLE LE SOBRA LA ‘I’ Y LA ‘M’”), los precios elevados (¡42 dólares la clase!) y los fans obsesivos hicieron que las boutiques de aptitud física fueran motivo de burlas. Sin embargo, las clases seguían agotándose. Durante la pandemia, esas experiencias colectivas de ejercicio pueden parecer un vestigio, nuestro propio bar clandestino o salón de baile. Después de todo, casi el 60 por ciento de los estadounidenses que hacen ejercicio en casa dicen que nunca volverán al gimnasio. Y eso no tiene en cuenta el “fitness” de boutique, donde la intimidad sudorosa y visible de las clases abarrotadas —un recuerdo que me hace sentir nostálgica y a la vez buscar mi cubrebocas— es, en parte, el objetivo. Pero incluso ahora que muchos estudios están cerrados, la avidez por instructores cuya incandescencia puede hacer llorar a los usuarios y, a la vez, convertirlos en superhéroes sigue estando muy presente. Gracias a las intensas conexiones que cultivan estos instructores, desde que comenzó la pandemia los estudiantes los han seguido en línea y en los estacionamientos, a veces incluso se han unido a manifestaciones contra el confinamiento. Peloton, la plataforma digital de aptitud física en casa, ha florecido en el último año en parte gracias a sus instructores extravagantes, que atienden a cientos de miles de personas, incluido el presidente de Estados Unidos. Y varios otrosinstructores de “fitness” a distancia han alcanzado el estrellato durante la pandemia. Este fenómeno no va a desaparecer, por lo que tenemos la responsabilidad de entenderlo. Para una clientela acomodada que trabaja en oficinas reguladas por departamentos de recursos humanos y se mueve en círculos sociales regidos por una educada contención, las clases de ejercicio pueden ser tanto una emocionante transgresión de esta disciplinada sensibilidad como una extensión de la misma. Si no, ¿por qué no pagar para que te rocíen con agua en el clímax de un intenso circuito en bicicleta que no te lleva a ninguna parte, para sudar bajo las luces rojas de un campo de entrenamiento inspirado en un burdel o para que un exconvicto te guíe con rudeza durante un “entrenamiento de prisión”? He experimentado todos estos entornos. Por lo general, me han parecido más interesantes, desde el punto de vista antropológico, que ofensivos. Pero la dinámica propicia el cruce de límites. Después de una sesión, le envié un mensaje a un amigo diciendo que, sin quererlo, me habían dado “un baile erótico en la clase de ‘spinning’”. Incluso en el gimnasio, donde las restricciones habituales a la hora de halagar y tocar los cuerpos de los demás pueden ser más relajadas, me sorprendió que el instructor hiciera un baile sugerente sobre mi manubrio. Sin embargo, el salón lleno de ciclistas rio a gritos con aparente deleite. Me recompuse y simplemente no volví. Pero cuando el telón de fondo de este tipo de comportamientos ya no es el ámbito insular de un estudio repleto de admiradores, sino una industria que se enfrenta a graves acusaciones de abuso, esta interacción se siente diferente. La mayoría de los instructores manejan su poder de forma responsable y un instructor que entienda que su propósito es algo más que ayudar a sus alumnos a ponerse un par de pantalones ajustados puede cambiar vidas de manera positiva. Pero esa función expansiva no ha ido acompañada de una certificación más rigurosa, códigos de conducta ni mucha reflexión. (Ni remuneración: muchos de los más de 300.000 instructores de aptitud física son miembros del precariado, que apenas empiezan a organizarse). Con algunas excepciones, los instructores que aspiran a esa celebridad y las empresas que se benefician de ella no han hecho más que alimentar los cultos a la personalidad en lugar de cuestionarlos. A menos que cambiemos esta situación, nuestra creciente industria del “fitness” y la cultura que refleja seguirán siendo tan capaces de perpetuar daños como de promover la salud. This article originally appeared in The New York Times. © 2021 The New York Times Company

  • El Universal

    Cuídate del sobrepeso y obesidad

    CIUDAD DE MÉXICO, febrero 8 (EL UNIVERSAL).- El sobrepeso es una pesadilla para más de la mitad de la población de 34 de los 36 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, donde, además, casi una de cuatro personas padece obesidad. Esta y el sobrepeso están asociadas a enfermedades físicas y psicológicas. El exceso de peso puede estar relacionado con ansiedad, depresión, malestar emocional, problemas de ...

  • hola.com

    Cristina Pedroche, una yogui que levanta pasiones en las redes

    La pasión de Cristina Pedroche por el yoga es tal que el pasado verano se inscribía en un curso para convertirse en instructora de esta disciplina procedente de la India. Y aptitudes no le faltan pues cada 'asana' que publica en sus redes resulta más espectacular que la anterior: desde la Mayurasana o la postura del pavo real, con la que dejó más que probada su fuerza y su equilibrio, hasta su desnudo sobre la nieve durante el temporal Filomena que dejaba claro que ni una nevada histórica puede con su displina férrea. Esta vez, la madrileña ha rescatado una foto en la que practica una postura en pareja junto a su compañera yogui, Maite Aguirre. Aunque el objetivo de la publicación fuera decirle a su amiga lo mucho que la echa de menos, lo que realmente ha conseguido es el dejar a sus fans (una vez más) alucinados. VER GALERÍA -Cristina Pedroche también toma el aperitivo bajo en calorías de Melissa Jiménez Subida sobre su compañera de yoga y tan solo apoyada sobre los glúteos y las manos, Cristina Pedroche demuestra una gran capacidad física que ella trabaja a base de esfuerzo. Aunque el yoga sea una de sus actividades predilectas, la presentadora también practica running, del que decía hace unos meses: "Los lunes que los tengo más libres invierto más tiempo en hacer deporte. Hoy en total unas 2 horas, pero normalmente con una hora es más que suficiente para recargar pilas y sentir que me voy a comer el mundo". Incluso se atreve con un entrenamiento secreto tan duro que le deja el cuerpo marcado con 'heridas de guerra' y, aunque todavía no haya desvelado de qué se trata, lo que está claro es que funciona pues está en mejor forma que nunca. Como siempre que sube alguna 'asana' tan increíble como esta, la sección de comentarios se llena de reacciones de asombro y esta vez no ha sido diferente. Anne Igartiburu, por ejemplo, no ha podido contener su admiración y ha escrito un "Wow!!" junto a la imagen. Mónica Naranjo tampoco ha dudado en poner tres emoticonos de alabanza: "🙌🙌🙌". Sus fans, por descontado, también se han pronunciado: "En dos palabras IM PRESIONANTE 😜😘"... VER GALERÍA Además de lo obvio, que el yoga es una actividad muy efectiva para ponerse en forma, los expertos le atribuyen beneficios más allá del fitness. Desde Petit BamBou, la app de meditación líder en España, explican las conexiones que existen entre ambas disciplinas: "Para muchos son dos actividades que están íntimamente ligadas. Incluso son muchas las personas que se inician en la meditación a través del yoga". Los especialistas añaden que, según un estudio que han llevado a cabo, "el 70% de los usuarios asegura que practican yoga para mejorar su flexibilidad y el 58% para desarrollar su fuerza física. Por otro lado, la meditación se percibe como beneficiosa para gestionar las emociones como el estrés, ansiedad, miedo o incluso para mejorar el sueño". Beneficios muy útiles en tiempos como los actuales, en los que cada vez son más las que buscan métodos con los que gestionar las consecuencias mentales de una realidad incierta.

  • Entrepreneur

    ¿Estás súper ocupado? Cómo incorporar el ejercicio a tu día laboral

    Aunque no tengas tiempo de asistir a un gimnasio, te compartimos algunas opciones para mantenerte saludable en tu oficina.

  • El Universal

    Consejos para bajar de peso durante el encierro de la pandemia

    CIUDAD DE MÉXICO, febrero 3 (EL UNIVERSAL).- Estamos encerrados todo el día, sentados en el comedor o en nuestra nueva home office, totalmente desmotivados para hacer ejercicio y con el refrigerador a unos pasos, resulta muy lógico que muchos de nosotros hayamos acumulado algunos –y hasta demasiados- kilos durante los dos periodos de encierro casi total que hemos tenido que hacer debido a la pandemia de coronavirus. La verdad es que no ...

  • hola.com

    Todo lo que tienes que tener en cuenta si estás pensando en probar el yoga iyengar

    Son muchas las alternativas que tienes ante ti en relación a una disciplina como el yoga. Distintas variedades que te pueden ayudar en función de cuáles sean tus objetivos, partiendo, claro está, de una base común. Le preguntamos a Jordi Canela, maestro de yoga y cofundador de los centros YogaOne by DiR sobre las características y el origen de una en concreto, el yoga iyengar. “Es un estilo de Yoga basado en las enseñanzas del maestro de origen indio BKS Iyengar. Este estilo se caracteriza por su carácter didáctico y por practicar un yoga accesible para todos los públicos puesto que para realizarlo se utiliza material como bloques, mantas, straps, entre otros… que facilitan adaptar la postura corporal a cualquier persona”, nos detalla. ¿En qué se diferencia de otras modalidades de yoga? “En Iyengar Yoga se realizan menos posturas de yoga que en otros estilos de esta práctica y se focaliza en la perfecta ejecución de las asanas adaptadas a cada alumno. De esta manera facilita profundizar en la correcta ejecución de las posturas, así como en la adecuación de la respiración y la presencia en las mismas”, explica Jordi Canela, que nos cuenta que, en su opinión y basándose en su experiencia, este estilo de yoga es recomendado para todos aquellos que empiezan y quieren conocer la forma correcta de practicarlo, así como para aquellas personas que por edad o motivos terapéuticos tienen la movilidad reducida. El objetivo principal de esta variedad es ayudar a mantener la postura correcta y lograr una respiración y atención perfectas. VER GALERÍA ¿Qué beneficios tiene? “En general es especialmente adecuado para aportar equilibrio al cuerpo, mente y espíritu. Da fortaleza, flexibilidad, movilidad y mejora los sistemas internos del cuerpo, pero especialmente da alineación y presencia”, nos cuenta el experto que recomienda para iniciarse con esta disciplina buscar asesoramiento en un centro especializado, a ser posible cerca del trabajo o de casa. Y es que en este tipo de yoga en concreto, el maestro instructor corrige de forma activa los errores de ejecución y alineamiento de los alumnos. Carla Sánchez, profesora de yoga desde hace más de 15 años y co-fundadora y experta en bienestar de la plataforma The Holistic Concept, explica que “es importante que quien quiera empezar a practicarlo lo haga en una escuela que disponga de niveles y variedad de técnicas. Los estilos Hatha e Iyengar son perfectos para una toma de contacto ya que son pausados y profundizan en la base de las posturas”. Una vez se empieza a practicar esta disciplina, se puede seguir explorando versiones más dinámicas. Es, además, una buena alternativa para aliviar los dolores crónicos, como pueden ser los de la zona inferior de la espalda. Y es que, como decíamos, este tipo de yoga se basa en la alineación de la columna, los hombros, caderas y pies, se realizan pocas posturas pero siendo consciente de que la alineación sea la correcta. Lee también: Estas posturas de yoga son perfectas para relajar la espalda en la oficina Paciencia para ir avanzando ¿Cómo nos resumiría el experto los aspectos fundamentales que debemos tener en cuenta antes de nuestra primera clase de yoga iyengar? “Recomiendo no comer una hora y media antes de la práctica; utilizar ropa cómoda y de materiales nobles; hacer uso de una esterilla propia del alumno para mayor comodidad; llegar a la clase con tiempo para cambiarse y poder empezar la clase puntualmente y sin estrés”, nos cuenta, y añade que el aprendizaje de cualquier disciplina de yoga requiere de paciencia y se debe tener una mentalidad de gozar de los inicios con tranquilidad afrontando los retos que lleva el aprendizaje, sabiendo que si integramos el Yoga en nuestras vidas será una práctica que aportará muchos beneficios en nuestro día a día y que se puede realizar en cualquier lugar de forma independiente.

  • BBC News Mundo

    Pandemia de coronavirus: 3 formas de moverte más mientras trabajas desde tu casa

    La pandemia ha forzado a muchas personas a trabajar desde casa. Eso no sólo aumenta el aislamiento sino que nos hace más sedentarios, en detrimento de nuestra salud. Aquí hay unos consejos para reincorporar la actividad a tus días.